Los Heat y el superlativo

miami-heat-2014-seasonCada generación hay un equipo de la NBA que aspira a que le coloquen junto a su nombre el sustantivo que determina una grandeza al alcance de muy pocos. Para ello hay que asomarse a la final en más de una ocasión y, sin duda, ganarla. Dinastía. Esa es la palabra mágica que está en juego a partir de esta semana en el curriculum vitae de Miami Heat. Los estandartes de los dos últimos campeonatos van a colgar en el cielo de su pabellón. Es el paso previo para aspirar a tan precioso calificativo. Un tercero consecutivo daría a la franquicia de Florida la justa definición del absoluto dominador de la competición en los últimos años. Muy lejos quedan ya las dudas que suscitó el Big Three en sus primeros años de vida, aquellos en los que había quienes apostaban por una temporada de 82-0 cuando planteaban un quinteto inicial con Lebron James, Dwayne Wade y Chris Bosch. Ni mucho menos fue así y la cocción del equipo campeón se hizo en una candela con una llama paciente. Ahora en el camino del tercer anillo consecutivo ya cualquier duda es tiempo pasado, incluso la posición de Eric Spoelstra, el entrenador, parece a prueba de bombas tras convencer hasta a los más incrédulos que está capacitado para dirigir a un equipo con tan altas expectativas. Si la tesitura de los Heat a nivel colectivo es convertirse en uno de los mejores equipos de la historia de la NBA, la de su líder, Lebron James, es situarse a la misma altura de los grandes referentes de la competición en las últimas décadas. Michael Jordan y Kobe Bryant tripitieron anillo y esa es la meta del mejor jugador del mundo en la actualidad. La previsión se ha cumplido, y los años le han sentado de maravilla. Le han dado el poso necesario y la perspectiva para entender el juego y adaptar su privilegiado talento a cada circunstancia del juego. Puede que haya conseguido hasta caer mejor de lo que lo hacía en su etapa de chulapo en los Cavaliers. NBA-Eastern-Conference1-300x300Y después de los Heat ¿qué? Pues quizá en esta interrogante radique uno de los grandes atractivos de la temporada. Envueltos Lakers y Celtics en una época oscura, dubitativos los Thunder y con los Spurs a punto de caducar, es momento que nuevos poderes salgan a la superficie para plantarle cara al Lebron team. A primera vista, en la conferencia Este, el regreso a las pistas de Derrick Rose tras su lesión hace más de un año debe dar a Chicago Bulls una nueva arma para intentar hincarle el diente a los campeones, Indiana Pacers debe mantener la buena línea del curso pasado y habrá que ver cómo responden los Brooklin Nets con Garnett, Pierce, Deron Williams y el novato en los banquillos Jason Kidd. NBA-western-Conference1-300x300La conferencia Oeste está llena de incertidumbres. Una de las principales es el estado físico de Kobe Bryant después de superar una grave lesión en el talón de Aquiles. Con 34 años, el mejor jugador del mundo de la última década no está para perder el tiempo y necesita exprimir el tiempo para intentar escribir sus últimas líneas como jugador en letras de oro. Deberían ser los Thunder los favoritos a disputar la final, pero el armazón del equipo quedó malherido después de la salida el año pasado de Harden y ahora la lesión de Westbrook evita demasiadas euforias en Oklahoma. Alternativas, las hay. Por un lado los Clippers de Chris Paul, DeAndre Jordan, Blake Griffin y la aparición estelar de Doc Rivers en el banquillo. Tan en serio parece que van que hasta han decidido que en sus partidos de casa tapar en el Staples Center tapar los estandartes de campeón de los Lakers. En su primera temporada en los Celtics, Rivers ordenó colgar los estandartes de Boston en la cancha de entrenamiento para recordar a sus jugadores la franquicia a la que representaban. El otro aspirante debería ser Houston Rockets. El fichaje de Dwight Howard exige subir las prestaciones de un equipo en el que Harden ya se destapó como algo más que un jugador de banquillo. Y los Spurs, por si acaso, no sea que aún les quede una séptima u octava vida.

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A los españoles hay que pedirles un pasito más respecto al año pasado. Víctor Claver que sume más minutos en los Blazers, a José Manuel Calderón que haga funcionar a los Mavericks, a Pau Gasol que recupere status dentro de la liga, Serge Ibaka debe aportar más en ataque como escudero de Kevin Durant y Ricky Rubio debe impulsar a los Timberwolves hasta la puertas de los playoffs.

Artículo realizado por @acabello72

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